LA FATIGA EN LOS DEPORTES DE FONDO

El objetivo primordial de todo atleta, consiste en lograr un mejor desempeño físico durante el entrenamiento y la competencia, pero llegar a esa meta no es fácil y rápido, se necesita tener una buena combinación de preparación física (resistencia) y aprendizaje de la técnica durante años para lograrlo.

Sin embargo, hay muchísimas personas en el mundo que agrupan ese conjunto de exigencias y son buenos deportistas, pero desafortunadamente no concretan el hecho de ganar una competencia, completar un entrenamiento, pertenecer a una selección y generalmente no saben el por qué.

La nutrición ha logrado ser la solución para algunos de estos casos, debido a que estudia los procesos que involucran la ingesta y utilización de nutrientes, y una de las actividades que más demanda estas funciones es el ejercicio físico.

La fatiga se define como la reducción de la capacidad muscular para generar fuerza o potencia inducida por el ejercicio y puede presentarse por cambios periféricos a nivel muscular o por fallas en el sistema nervioso central al activar las neuronas motoras.

Cuando la nutrición es aplicada al deporte la adecuada ingesta de alimentos, va más allá de la simple satisfacción de nutrientes para cubrir requerimientos o necesidades fisiológicas y evitar la desnutrición o la carencia de vitaminas y minerales, cumple más bien, una función decisiva en la preparación, desarrollo y recuperación del deportista.

La ingesta de alimentos es la acción que recupera la energía para continuar el trayecto, lo cual se traduce en mayor desempeño o rendimiento. Podría ser inclusive la razón por la que unos llegan y otros no a ganar una medalla.

El tipo, la frecuencia, la intensidad y duración del ejercicio, la temperatura y humedad ambiental, el estado de entrenamiento del atleta y retos nutricionales antes, durante y después de los diversos entrenamientos o competencias son factores que reducen la capacidad para realizar las actividades de forma óptima, llevando al deportista a la fatiga.

La fatiga es multifactorial y depende del individuo, el medio ambiente, los sistemas energéticos y la nutrición. Las principales razones por la que ocurre, es debido a la falta de suministro adecuado de carbohidratos y líquidos.

Los carbohidratos son una fuente de combustible importante para los músculos activos durante el ejercicio prolongado y vigoroso y su disponibilidad es la principal limitante en períodos de ejercicios mayores de 60 minutos de duración.

Este tipo de ejercicios afecta notablemente a las reservas de glucógeno muscular y hepático, por lo que inmediatamente comienzan a utilizarse los lípidos (grasas) como fuente energética, porque aportan de manera progresiva un porcentaje mayor de energía como producto de la oxidación de ácidos grasos reservados en el hígado y el tejido adiposos, esto reduce la capacidad muscular para generar fuerza o potencia, debido a que el proceso ocurre lentamente en comparación con el proceso de utilización de los carbohidratos, contribuyendo de forma inminente a la fatiga (aunque los músculos dispongan de suficiente oxígeno y energía ilimitada proveniente del tejido adiposo).

Allí radica la importancia de mantener un suministro de carbohidratos, antes, durante y después de la competencia, si se desea tener mayor rendimiento, mejorar el desempeño o ganar la competencia.

Otra responsable de la fatiga en el atleta es la deshidratación, es uno de los problemas más importantes que se presenta en el deportista, implica un desafío para la salud y el desempeño físico.

La deshidratación puede presentarse, cuando la sudoración del individuo es profusa y las oportunidades de consumo de líquidos es limitada, lo que hace imposible equilibrar la ingesta con la pérdida.

Una disminución de tan sólo el 2% del peso corporal reduce la capacidad de realizar ejercicio de resistencia en climas cálidos, en especial cuando la duración del entrenamiento o competencia es de 90 minutos o mayor.

Las pruebas indican que sencillamente, si se logra reponer, por vía oral la mitad del 4% de la pérdida de peso corporal por sudoración, se logra restituir la capacidad de realizar el ejercicio.

En consecuencia el plan nutricional debe enfocarse en la preparación para el entrenamiento, competencia y recuperación del atleta, con la finalidad de que disponga de un adecuado aporte de glucógeno muscular y hepático, así como de glucosa sanguínea, manteniéndose la disponibilidad y utilización de carbohidratos en todo momento, aunado a una suficiente hidratación que permita al atleta desempeñarse a su máxima capacidad.

Esto impedirá que la fatiga le aleje progresivamente de la meta, independientemente si se trata de soportar una jornada fuerte de entrenamiento, una competencia con todas las exigencias adicionales que implica, llegar a montarse en el pódium para obtener la preciada medalla o romper un record olímpico.

Por: Nadymar Ray Sayegh  @NutriNady