LA PAJARA

La gran mayoría de las personas aficionadas a los pedales ya ha conocido la famosa pájara
, y los que comienzan sin duda también han oído hablar de ella.

Lo que llaman ”pájara” es una hipoglucemia

La palabra ‘pájara’ es un término gracioso y muy extendido entre los aficionados del ciclismo y otros deportes, a pesar de que cuando lo sufrimos en nuestra propia piel el término pierde toda su gracia.

De hecho, sufrir una pájara es una experiencia muy desagradable y peligrosa que debemos prevenir a toda costa.

¿Qué es una pájara?

Básicamente, se llama pájara a una hipoglucemia.
Son los síntomas que se producen en el organismo cuando hay una caída del nivel de glucosa en la sangre o cuando se agotan las reservas esenciales de glucosa de nuestro organismo.

Es un agotamiento excesivo que se produce principalmente en las personas que practican deportes aeróbicos de alta intensidad como la carrera o el ciclismo. Se caracteriza por un malestar general que nos impide realizar con éxito la actividad en cuestión. Varias son las partes del cuerpo que se ven afectadas por este proceso que se produce por falta de energía suficiente para poder hacer frente al esfuerzo que supone la actividad deportiva.

La pájara es un mecanismo de defensa para proteger el cerebro, ya que éste solo se alimenta de glucosa y cuando el nivel de la misma desciende demasiado en el torrente sanguíneo, nuestro cerebro activa la alarma como medida de defensa.

A su vez, el organismo protege al cerebro una vez activada la alarma produciendo glucosa a partir de otros nutrientes disponibles y agotando al máximo las reservas almacenadas en los músculos.

Normalmente la gente que sufre este fenómeno siente de repente un malestar general que se traduce en numerosos signos y que nos obligan a detener nuestra actividad en seco, ya que no podemos seguir adelante con el ejercicio.

Cuando se produce una pájara nuestra visión se nubla o nos hace ver alucinaciones debido a que el aporte de glucosa, el alimento del cerebro, es bajo, por lo que al carecer de él sus funciones dejan de ser correctas.




Lo mismo sucede con la motivación para seguir realizando el ejercicio. El cerebro deja de mandar los impulsos a las diferentes partes de nuestro cuerpo para que sigamos adelante.

El corazón y con él la circulación también se ven afectados, ya que normalmente con la práctica deportiva se acelera su ritmo, pero si a esto le sumamos la acumulación de ácido láctico en los músculos que hace que se ralentice la circulación, y la falta de hidratación en la sangre que consigue un riego deficiente.

 

¿Cómo  cómo se previene ?

La mejor forma de solucionar esto es ingerir alimento antes de la carrera, ya que debemos acudir con los depósitos de glucógeno al máximo.
Hidratos de carbono complejos de asimilación lenta provenientes de cereales integrales serán una buena solución, ya que durante el ejercicio el estómago no procesará los alimentos, pues la sangre se concentra en los músculos implicados en la acción, por lo que no obtendremos la energía necesaria para continuar.

Es importante que tengamos esto en cuenta y sepamos que las pájaras se pueden evitar, aunque si estamos a punto de sufrirla debemos saber cuáles son sus síntomas para parar cuanto antes y prevenir desvanecimientos por agotamiento.

Para prevenir lo mejor es alimentarnos correctamente comiendo hidratos de carbono complejos desde días anteriores al entrenamiento o competición, y manteniendo una ingesta de hidratos continuada durante la duración del ejercicio (fruta, barritas, geles, bebidas deportivas…), comiendo cada hora y bebiendo cada 15 o 20 minutos.

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