ENTRENAMIENTO, MTB Y MITOS QUE NUNCA DEBISTE CREER

10 mitos más comunes en el ámbito del entrenamiento y la actividad física aplicados al mountain bike. Como verás, no es oro todo lo que reluce.

Afortunadamente, vivimos en la era de la información. También el apartado de la actividad física y todo lo que rodea al rendimiento en un deporte como el mountain bike. En este microuniverso circulan también infinidad de conceptos, sistemas de entrenamiento, estrategias nutricionales y demás conocimientos a los que cualquier biker podemos acceder hoy en día.

Sin embargo, es inevitable que entre tanta información se cuele de tanto en tanto alguna idea o creencia infundada y que por errores de interpretación o de fondo se convierta en informaciones que muchos den por ciertas; se trata, por tanto, de mitos que no corresponden con la realidad. En BICIRD hemos recopilado algunos de los más comunes, los que probablemente están más aceptados como realidades que en el fondo no lo son. Son fruto de nuestras conversaciones con infinidad de bikers con los que estamos en contacto.

Bikers que constantemente nos hacen llegar sus inquietudes sobre aspectos relacionados con su condición física. Intentamos arrojar un poco de luz, una puntualización que pueda servir para corregir errores que todos podamos cometer. Un punto de partida a partir del cual podamos buscar la solución más coherente según nuestras necesidades. En todo caso, en estas cuestiones, si buscas información y soluciones contrastadas, te aconsejamos que además de leer esta sección, te dirijas a un preparador físico cualificado.

Elige bien las fuentes. No creas todo lo que te cuenten y asesórate por profesionales de la actividad física.

Los mitos más frecuentes

1.Agua y azúcar para las agujetas

Hoy sabemos que el dolor que conocemos por agujetas responde a una inflamación de ciertas microestructuras musculares, y, desde luego, no se soluciona haciendo llegar azúcar al músculo. El dolor se puede mitigar con antiinflamatorios, no especialmente recomendables por los posibles efectos secundarios, y cierto nivel de actividad física suave, para favorecer procesos regenerativos que reparen ese daño muscular.

2.Entrenar en ayunas para adelgazar

En población deportista, por tanto, que busca mejorar o mantener cierto nivel de rendimiento físico, entrenar en ayunas puede tener más efectos negativos que el positivo que se busca con su práctica, que es la reducción de peso a través de la reducción de grasa corporal.
Si no se controlan escrupulosamente la intensidad y el volumen del entrenamiento, podemos producir pérdida de masa muscular, lo que va en detrimento, de manera directa, del rendimiento deportivo.

3.Estiramientos para reducir lesiones

Las investigaciones más recientes apuntan que los ejercicios de estiramiento, realizados bajo directrices determinadas, contribuyen a que mantengamos una óptima amplitud de movimiento en nuestras articulaciones. Esto es crucial para una buena salud postural y evitar limitaciones a la hora de colocarnos correctamente sobre la bicicleta. Sin embargo, no se evidencia una relación directa entre hacer estiramientos y la reducción de lesiones de carácter muscular.

4.Usar un chubasquero para perder peso

Hacer ejercicio y aprovechar la nula transpirabilidad de un chubasquero para aumentar la sudoración no consigue, para nada, el objetivo de perder peso por la vía de la eliminación de grasa corporal. Al sudar más, efectivamente, vemos que perdemos peso, pero a expensas de eliminar líquido, sudor, del cuerpo. En todo caso es un peso que se recupera en apenas 24 horas. El riesgo de deshidratación, en cambio, es muy alto, por lo que no es nada recomendable.

6.Medias compresivas para rendir más

De todas las investigaciones en torno a estas prendas deportivas, que no son muchas, se ha concluido que su mayor efecto se produce en los procesos de recuperación y no tanto en un incremento directo del rendimiento durante la actividad. Las mejoras están vinculadas a la aceleración y favorecimiento del retorno venoso mientras recuperamos, tras el ejercicio.

7.Cuanto más entreno… ¡mejor!

Pensar que mejorar se consigue sólo entrenando, descuidando los procesos de descanso, es uno de los errores más clásicos entre muchos bikers. La optimización de los resultados y de la evolución física es el resultado del equilibrio entre carga física y tiempo para asimilarla.
Sólo consiguiendo ese delicado equilibrio puede lograrse una mejora consistente de la forma física. De lo contrario, podemos llegar rápidamente a una situación de saturación y no progreso de nuestro nivel.

8.Las pesas son perjudiciales para el ciclismo

Todo lo contrario, trabajar la fuerza muscular, en coherencia con las necesidades del ciclismo, puede ser de lo más beneficioso para dar pedales. Lo que no podemos hacer es entrenar en el gimnasio como lo hace un culturista o un atleta de velocidad. Sólo hay que conocer cuáles son

9.Calambres por falta de sales

Un déficit de sales minerales en nuestro organismo o nuestros músculos puede ser una de las causas por las que tengamos calambres, pero ni mucho menos la única. En ocasiones los achacamos a este motivo, pero el desencadenante más potente es una falta de condición física, deshidratación o fatiga por una inadecuada elección de los desarrollos, por ejemplo. Reflexiona sobre tu caso y descarta posibilidades.

10.Sobre todo, hidratos de carbono

La mejor dieta posible es la que satisface todas tus necesidades nutricionales. Los hidratos de carbono son importantes, pero desde luego no lo único que debes contemplar alguien que practica deporte, independientemente del nivel. Nutrientes como las grasas o las proteínas son también muy importantes para el rendimiento deportivo, hoy la proporción más aceptada por la comunidad científica es de 60/25/15 en hidratos de carbono, grasas y proteínas, respectivamente.

Si tienes otros consejos, compártelos en los comentarios.
Por:  Ramón Comulada – Slolobici